La finalidad del proceso educativo es proporcionar a las generaciones
jóvenes los conocimientos requeridos para desenvolverse en la sociedad.
La educación ha de preparar para la vida y debe integrar la recreación del
significado de las cosas, la cooperación, la discusión, la negociación y la
resolución de problemas. Para ello habrá que utilizar metodologías activas que
favorezcan la interacción entre el alumnado, la integración social, la
capacidad de comunicarse, de colaborar, el cambio de actitudes, el desarrollo
del pensamiento y el descubrimiento del placer de aprender, al tiempo que se fomenten actitudes de cooperación y
solidaridad.
Desde la explosión de Internet, la información está al alcance de todos.
El profesor ha dejado de ser “el orador sagrado, dispensador único de la ciencia”. En
consecuencia su rol ha de ser redefinido.
En múltiples ocasiones los estudiantes aprenden más de sus compañeros (del
compañero experto) que del propio profesor. La comunicación es más ágil entre
“iguales”: la forma de expresarse depende en gran medida del conocimiento
previo. A veces, el vocabulario del profesor es ininteligible para los
estudiantes, sobre todo si no intenta partir del nivel real de los
estudiantes.
El profesor ha de ser la persona que ayuda al alumno a madurar, tomar
decisiones, resolver problemas, adquirir habilidades mentales y sociales para poder mejorar
nuestra organización social.
Para favorecer esto, el profesor de hoy en día tiene que conocerse,
analizar las propias motivaciones para enseñar, investigar sobre lo que ocurre
en su aula, porque será la mejor manera de favorecer el aprendizaje de sus los
alumnos.
En definitiva, tiene que convertirse en un investigador de su propia
actividad. Su papel, en el aula ha de ser el de intermediario entre el
conocimiento y los estudiantes, el “director” del aprendizaje, el organizador
de las actividades del aula.
Hoy día, el aprendizaje se considera como una actividad social. Un
estudiante no aprende sólo del profesor y/o del libro de texto ni sólo en el
aula: aprende también a partir de muchos otros agentes: los medios de
comunicación, sus compañeros, la sociedad en general, etc.
A continuación vamos a recoger una serie de herramientas colaborativas que
nos sirven como propósito para nuestro interés.
1.
Uso de Blogs en donde el docente puede compartir artículos,
presentaciones multimedia, imágenes, entre otros materiales educativos; y en
donde el alumno de manera colaborativa, escriba comentarios o alguna reflexión
acerca de los materiales publicados por el profesor.
Por ejemplo, podría compartir un artículo o un video y se
les pediría a los alumnos escribir en el comentario, el tema principal del
material propuesto etc. Además, a través del Blog, se puede asignar tarea y la
fecha de entrega, la cual podría hacerse por medio de correo electrónico.
2. Uso de Wikis para crear un portafolio de evidencias del
trabajo de los alumnos, por ejemplo, se pudiera trabajar con el Proyecto
Elaboración de Cuentos, en donde los alumnos tendrían que investigar para
escribir en la Wiki: las partes de un cuento, el tipo de trama en los cuentos,
tipo de narradores, elementos a considerar en la escritura de un cuento,
vínculos a páginas donde se encuentre, información al respecto y cuentos de
escritores famosos.
Al final tendría que construir en la Wiki una antología de
cuentos creados por los integrantes de la comunidad educativa.